EL PETIT BANÉ
Maresme, 20 de febrero de 2017. Es miércoles y a pesar de ser febrero, el día se ha despertado espectacular, dándonos el mejor de los días que podríamos haber pedido para nuestra primera historia de Limones del Limonero que se estrena con El Petit Bané, un proyecto agroecológico en tierras del Maresme.

Salimos temprano de Barcelona para dirigirnos hacia Vilassar de Mar donde Roger Solé, la persona que hay detrás de El Petit Bané, trabaja varios terrenos de casi dos hectáreas de huerto al aire libre. Tierras que dirige y en las que trabajan cuatro payeses más plantando y trabajando en red para ofrecer cada vez más productos.

Previamente a El Petit Bané, Roger había trabajado de educador social en centros de menores con inmigrantes hasta que un día decidió cambiar de vida y reciclarse involucrándose en este nuevo mundo. Dio un giro total y empezó a vincularse con cooperativas de consumo, buscar compras conjuntas para que saliera más económico… Hasta que finalmente, unos dos o tres años después hizo un estudio de mercado para ver cómo estaba funcionando el sector ecológico y sin casi darse cuenta, se vio totalmente inmerso en este mundo. Arrendó estas tierras, las certificó y hasta el día de hoy, después de tres años. Los terrenos en los que trabaja El Petit Bané, tienen un microclima especial, del bajo Maresme, y gracias a esas particularidades y no verse sometidos a heladas, se pueden hacer hasta tres plantadas de frutas y verduras cuando en otros lugares únicamente se pueden hacer entre una y dos, dependiendo del año. Además, por estar cerca del mar, tienen características propias y perfectas para trabajarse. Un microclima que permite hacer varias plantadas al año, tener algunos productos durante todo el año, adelantar cultivos y retrasarlos para recogerlos desde antes y hasta mucho más tarde (incluso hasta noviembre empezando en abril) y todo ello, favorece a obtener una mayor producción. 

Nuestra visita a El Petit Bané es en febrero y lo que nos encontramos al llegar son campos con alcachofas, coliflor, brócoli, distintos tipos de kale, hinojo… Pero Roger nos cuenta que están ya planificando el verano, temporada que plantarán durante el mes de abril. Esperan recibir en breve de sus planteles (personas que les ayudan con toda 
la preparación de frutas y verduras para el cambio de estación), calabacines y tomates pequeñitos para plantarlos en sus tierras y verlos crecer. 

El escenario que nos encontramos es precioso. Las tres nos quedamos embobadas, sin palabras. Roger nos cuenta que para favorecer la biodiversidal del entorno (sus tierras están rodeadas de casas y por suerte no hay ríos cerca), han plantado muchas aromáticas y árboles alrededor. Esta biodiversidad les ayuda a mantener un equilibrio entre insectos “buenos” y “malos”. “Las plagas existirán y estarán siempre pero lo interesante es tenerlas controladas con plantas que atraigan a insectos que rivalicen con otros y eso nos ayude a mantener sanas las plantaciones”, explica Roger. “Esto además favorece que se requieran muchos menos productos fitosanitarios”, sigue. 

En sus tierras únicamente se planta el producto de temporada. Productos típicos del gazpacho como el pimiento, tomate, pepino… o la berenjena o las judías, requieren de estar en una tierra de mínimo 20 grados que son los que se tienen a principios de mayo según los biodinámicos. Por eso por ejemplo Roger no planta tomates en invierno y centra la temporada de mayo a noviembre (en otras zona de junio a octubre).En sus tierras únicamente se planta el producto de temporada. Productos típicos del gazpacho como el pimiento, tomate, pepino… o la berenjena o las judías, requieren de estar en una tierra de mínimo 20 grados que son los que se tienen a principios de mayo según los 
biodinámicos. Por eso por ejemplo Roger no planta tomates en invierno y centra la temporada de mayo a noviembre (en 
otras zona de junio a octubre). Sus frutas y verduras se pueden comprar los jueves por la tarde, viernes todo el día y sábados por la mañana en la parada que monta en estas mismas tierras y su distribución de cestas ecológicas. También los domingos en el Mercat de la Flor de Vilassar de Mar y en Barcelona vende a través de las colmenas como La Colmena Dice que Sí con recogida por ejemplo en Slow Mov. Limones del Limonero ya era fiel y compraba en El Petit Bané antes de la jornada en sus tierras pero sin duda la visita ha marcado un antes y un después. Ver como realmente lo que dice ser ecológico lo es, como se cuida la tierra, cada plantación, cada proceso, como se evita siempre que es posible el uso de sustancias externas… Nos da la seguridad y confianza ciega respecto a lo que estamos comiendo, algo que no sucede habitualmente. Y os prometemos que su producto sabe delicioso. Sino fijaros en las maravillas que preparamos ese mismo día allí, recogiendo nosotras mismas el producto de la tierra.

¡Podréis imaginaros que la encargada de dar vida a todos estos platos fue Alina!  

Tres platos que disfrutamos en la terraza de la casa principal que hay en estas mismas tierras, disfrutando de una buena comida, un día maravilloso y soleado y una compañía y entorno, ¡inmejorable! Las tres sin duda creemos que fue el mejor inicio para nuestras historias. Historias que llegarán aquí mensualmente y que cada mes, girarán entorno a un lugar y una persona, siempre relacionados con la comida, cuidada, sensible y sostenible.  

En esta historia ha  colaborado:
Mammafiore

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